Segundo Semestre: Cosas del trabajo

Segundo Semestre (semanas 14 a las 28)

El trabajo.

f2750aea45b9e5e1beab7dc2d13dab621238081295_fullPues bien, siguiendo con la historia, un par de semanas después del Primer Semestre se terminaron las vacaciones de verano, comenzando a trabajar justo en mi semana numero 20. No se me notaba mucho la pancita, y era ideal: me cerraba el delantal, andaba agil y rápida para todo lo que se necesitara pues, comenzamos con el lineamiento de lo necesario para este año, las presentaciones de los nuevos colegas y las sorpresas como que el coordinador del año pasado que se había accidentado una semana antes de entrar -al parecer salvándose por poco-, la denominación del reemplazo y otra coordinación más pues seriamos muchas/muchos en el departamento de Integración este 2014, de lo cual me salve por tener a mi bebesaurio creciendo despreocupadamente en mi vientre (Yes!). Luego siguieron días de impresiones y fotocopiado de documentos/pruebas diagnósticas. Lo entretenido, en ese minuto, fue ver las reacciones de mis alumnos al decirles que estaba embarazada y que solo los acompañaría hasta la ultima semana de mayo pues allí comenzaba mi prenatal: algunos estaban felices, otros no les importó y los demás estaba algo molestos porque yo no estaría jajajaja. Pero lo que mas me llamó la atención fue en la primera reunión de apoderados. Siempre traté de imaginarme que me dirían y hasta sonreía sola pensando en las felicitaciones… pero no, ellos son MIS apoderados y de los 21 que tengo, el 90% se quejó porque sus hijos «ya se habían acostumbrado a mi» jajaja obviamente esa fue la primera reacción, luego se alegraron y me felicitaron igual (me hubiese encantado grabar mi cara cuando me dijeron «chuuuuu»).

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Ya teniendo todo eso resuelto, era hora de comenzar a hacer informes, formularios y los 3.500 millones de papeles que piden desde el ministerio para comenzar. Fuera de ese mini-mundo en el cual nos sumergimos al redactar tanto papel, otras colegas, inspectoras y auxiliares comenzaron sutilmente a preguntarme cuando me iba, a lo que contestaba que en la semana 34 -o sea comenzando el prenatal- a lo que me miraban extrañadas. Luego ya comenzó a ser un tema de todos los días: «Pide una licencia / aprovecha ahora que puedes / Yo comencé con licencias desde el tercer mes /Que! tienes 5 meses, pues no, que pide una licencia» y se volvían super insistentes cuando les decía que quería trabajar… que me gusta trabajar y que no estaba enferma, estaba embarazada y que seguiría alli aunque el mundo se pusiera de cabeza. Pues se puso de cabeza.

En la semana 27 (un poquito más de un mes y medio después de todos esos comentarios) resultó que esto era mas arduo de lo que mi cuerpo podía aceptar. Como para que entiendan, el Liceo donde trabajo es muy grande y en los lugares donde me desplazo hay escaleras que no puedo evitar subir (baño de profesoras) y para ir a almorzar, al casino, ya a esas alturas debía salir unos 5 minutos antes de mi sala para llegar cuando el resto de los profesores estaban llegando (pues tenemos media hora para el almuerzo) y eso era si no me tocaba ir al dichoso baño que esta arriba y como a una cuadra de mi destino, sin contar las vueltas que hay que dar para cumplir el propio trabajo durante el día y por supuesto agregando la micción que es fatigantemente continua y hace que camine más de la cuenta. Todo eso de 8:15 a 17:15 horas, todos los días-desde que comencé a trabajar de vuelta de vacaciones- mas los dos colectivos para llegar a mi departamento y los tramites de la isapre (ya les contaré ese chiste en otro post) a esas alturas, era casi una tortura: Llegaba a la casa, me tiraba en la cama, trataba de sacarme los zapatos y pantalones y allí quedaba… tirada por el dolor de espalda, sin poder hacer nada más.  A mitad de esa semana, el cansancio me ganó, pues en una de esas vueltas me sentí mal y mis colegas me llevaron a la clínica en donde me encontraron la presión alta y me mandaron a descansar. Al otro día fui al doctor y éste me dijo que debía parar porque esto me estaba llevando directo a un parto prematuro (estaba con contracciones y muy estresada)… Así que acá estoy, acostada, escribiendo y mordiéndome la lengua pues según yo iba a trabajar hasta las 34 semanas… pero eso me servirá de lección, pues con la maternidad nada es predecible ni planificable en 100%

Ahora, muchos me han dicho «Que rico que te dieron licencia / Ahora podrás hacer las cosas de la casa con tranquilidad» pero lo que esa gente no se acuerda es que uno está en casa porque no se siente bien, por lo tanto no es tan «rico» como lo pintan…

Deberían dar licencia cuando uno se siente bien… para aprovechar, digo yo…

2 Comments

  1. Hola! te entiendo bastante bien, a mi también me decían que tomara licencias porque trabajo en un pueblo lejos de mi casa y viajar todos los días puede ser peligroso pero me fue bastante bien y aguanté hasta el final (semana 36, ahora que lo escribo no me lo creo).
    Siempre habrán los que te dirán «que bien, como tu tienes licencia disfrutas… » y demás, pero ni te preocupes, cuídate mucho, baja el ritmo, descansa y prepárate para la diversión en unos meses más!

    ¿Por cuánto tiempo estarás de baja?
    ¿Trabajar de 8:00 a 17:00? Me muero! acá en México es de 8:00 a 12:30 🙂

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